El incremento acelerado de las relaciones interpersonales y de las comunidades virtuales a través de Internet está posibilitando nuevas modalidades de interacción social; sin embargo, Internet también comienza a fomentar un movimiento donde la pérdida de las relaciones tradicionales (cara a cara) resulta inminente. Es así que las relaciones virtuales parecieran quedarse en el plano más básico donde no existe una necesidad tangible de estar frente a frente; se podría considerar más bien una necesidad casi hedonista, que aparentemente tiene poca referencia al ámbito de trascendencia del desarrollo del individuo.
De esta manera, Internet está modificando el importante papel de la subjetividad personal que se puede ver reflejado en el incremento de relaciones virtuales; sin embargo, cabe resaltar que es importante actuar con cierta cautela y responsabilidad en la red, y mantener sobre todo los valores y principios basados en el respeto y la equidad, tan difíciles de encontrar en nuestra sociedad actual.
Esto nos permitirá aprovechar al máximo estos espacios virtuales y al mismo tiempo, transmitir a las nuevas generaciones herramientas para la prevención de los diferentes tipos de violencia que circulan por Internet, o del trastorno adictivo que Internet pueda llegar a generar.
Por otro lado, es importante considerar el hecho de que la búsqueda de relaciones en la red puede deberse en parte a que la capacidad de imaginación de los individuos
concibe fantasías que llenan de ilusión y deseo a las personas, a la vez que pueden convertirse en el amor ideal que en innumerables casos llena el vacío de la soledad. Pero al mismo tiempo, y dado que se está interactuado a través de una máquina, es frecuente eliminar las inhibiciones y dejar aflorar sin máscaras las más bellas o perversas intenciones. Las particularidades de cada caso nos dirán a los profesionales de la salud las ventajas, desventajas, costos y beneficios en los implicados.
El reflejo tangible de esta nueva realidad presenta retos importantes y aún deja un largo camino por recorrer, dado que las relaciones interpersonales virtuales generan no sólo aspectos positivos en esta nueva era, sino que también presentan aspectos negativos a los cuales se les debe prestar una atención especializada, sobre todo a aquellas relaciones virtuales que requieren de un análisis mucho más complejo y pausado, en donde se evite concluir de manera apresurada que las relaciones virtuales no pueden culminar con éxito o que todas ellas desencadenan problemas de personalidad o adicciones a algún tipo de herramienta tecnológica, pues es innegable que para muchas personas es una vía de satisfacción y realización personal.
Internet permite interactuar prácticamente en todas las formas concebibles, con la excepción de aquellas que aluden específicamente a la interacción física inmediata; no sólo nos referimos a los aspectos sexuales o eróticos, según el momento que atraviesa el andar de las parejas virtuales, más bien aludimos a elementos esenciales de la comunicación interpersonal tales como: estrecharse la mano, darse unas palmadas en el brazo o en el hombro, hacer cosquillas, besar, acariciar, abrazar o cualquier manera de tocar afectuosamente con el fin de demostrar el cariño por su igual. Esta clase de carencias físicas e interpersonales representan a su vez un cambio radical en la tipología de los espacios sociales en la virtualidad, y por lo tanto, una resignificación de diversas disciplinas inmersas en las temáticas de las sociedades virtuales. De este modo pareciera que esta virtualización y modificación de la condición cultural; es decir el espejo existencial, esta enmarcada meramente en las emociones y contadas veces aterriza en el plano real.
Es un nuevo tiempo en el quehacer de la psiquiatria y la psicología, debiendo, como disciplinas cercanas, sumergirse más analítica y reflexivamente en estas nuevas transformaciones hasta dar con las posibles respuestas para la prevención de los diferentes tipos de patologías que se llegan a presentar en Internet; desde la constitución y auxilio de la pareja virtual, hasta el ciberbullying y la adicción.
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